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Adolescentes

El coaching es una metodología que ayuda a mejorar el bienestar y a encontrar el equilibrio descubriendo todo el potencial que hay en cada uno de nosotros para poder cambiar la situación actual por la situación o el estado deseado.

¿Qué es el coaching con adolescentes?

El /la adolescente es una persona que está haciendo una transición en su ciclo vital: pasa de ser un niño a ser un joven y, para ello, su cuerpo cambia (la pubertad) y empieza a reafirmar su identidad. Esto implica decidir qué rol, qué “personaje” va a representar en los diferentes ámbitos de su vida: la familia, la escuela, los amigos… y, por tanto, también está cambiando su manera de relacionarse con los demás, adquiriendo nuevas conductas, nuevos valores. Su principal función o meta en esta etapa es adquirir autonomía y alejarse de la protección familiar.

Estos cambios pueden producirse con bastante tranquilidad pero otras veces, se generan tensiones y/o conflictos. Estos conflictos pueden ser una herramienta para el crecimiento y la maduración o pueden ser un bloqueo y una fuente de infelicidad y malestar.

El auto conocimiento es fundamental y será un factor clave a lo largo de toda su vida y descubrir qué le motiva, qué le impulsa. También puede ayudar a desbloquear tensiones, a descubrir qué está produciendo el bloqueo.

La diferencia con la psicoterapia es que cuando hacemos un proceso de coaching estamos trabajando para conseguir un objetivo muy concreto en un tiempo determinado. En todo momento nos preguntamos ¿cómo sabré que lo que quiero está pasando?.

¿Cómo se hace una sesión?

Normalmente una sesión tiene una duración de una hora u hora y media, en la cual se mantiene una conversación en un ambiente de confianza y total respeto y preservando la intimidad del adolescente. En ella se irán poniendo de manifiesto cuáles son los conflictos a resolver y con qué herramientas cuenta el propio/a adolescente. Cada uno de ellos tiene un mundo de posibilidades en su interior.

¿Cuánto dura un proceso de coaching con un adolescente?

No hay un número de terminado de sesiones. Dependerá de cada persona. En general, nos movemos entre 4 y 10 sesiones, aunque pueden ser tantas como el adolescente precise.

¿Cuándo proponerle coaching a tu hijo/a adolescente?

  • Cuando se incomunica. Si el nivel de incomunicación en casa es un problema tanto para el adolescente como para el resto de la familia.
  • Cuando de desmotiva. Si no estudia y está profundamente desmotivado.
  • Cuando se aísla. Si surgen problemas con los amigos, o no tiene amigos, los pierde con facilidad, vive aislado en su mundo…
  • Cuando es víctima de bullying (acoso escolar) en el instituto. En estos casos se necesita reforzar la autoestima, aprender a poner límites y decir “No”, a tener seguridad y confianza en uno mismo.
  • Cuando se deprime. Si está permanentemente triste, alicaído, con una autoestima muy baja.
  • Cuando se siente perdido. Si no sabe qué hacer con su vida, qué estudiar o a qué se quiere dedicar.
  • Cuando le puede la ansiedad y el miedo. Si el miedo, la inseguridad y la ansiedad (que puede ser habitual en esta etapa de la vida) se convierten en un freno e impiden avanzar, hacer cualquier cosa.
  • Cuando tiene estrés. Cuando los exámenes y otros retos que la vida le va poniendo delante le producen mucho estrés.
  • Cuando se rebela de forma radical. Si el nivel de rebeldía es tan alto que le implica disputas y peleas diarias en casa, incumplimiento constante de las normas, en casa, en el colegio, etc.

¿Qué puede hacer el coaching por tu hijo adolescente?

Después de un proceso de coaching sobre todo se consigue:

  • Conocerse mejor a uno mismo. Observando qué juicios o creencias tiene sobre él mismo y su entorno, qué recursos propios tiene a su alcance y qué le está faltando.
  • Descubrir talentos. Cuáles son sus talentos naturales, dónde tiene facilidad para desarrollarse. Qué le falta por aprender para conseguir aquello que se proponga.
  • Aumentar la autoestima. Aprendiendo a aceptarse y quererse, logrando una mayor autoconfianza.
  • Saber qué le motiva, qué le apasiona y cómo disfrutarlo. Conociéndose en profundidad, eliminando creencias que pueden estar bloqueándole. Saber qué quiere y qué no quiere.
  • Capacidad para relacionarse con los demás. De forma enriquecedora y constructiva.
  • Saber que siempre puede volver a encontrar el equilibrio y la paz interior, cuando lo necesite. Potenciando su inteligencia emocional, es decir, conociendo sus propias emociones y cómo gestionarlas.

Coaching vs psicoterapia

La pregunta habitual suele ser: ¿en qué se diferencia un proceso de coaching de la psicoterapia y cuándo utilizar uno u otro?

Aunque existen múltiples argumentos y explicaciones, en base a mi experiencia, diré que muchos recursos son coincidentes y el resultado final que se busca sería el mismo, el máximo bienestar y desarrollo del adolescente.

Para mí, la diferencia radica en que en coaching trabajamos para lograr un objetivo muy concreto que se determina en el inicio del proceso y que además tiene que alcanzarse en un periodo de tiempo determinado.

El punto de partida, tanto en el coaching como en la psicoterapia que llevamos a cabo en Coaching de Familia, suele ser alguna cosa que no funciona, (no estamos hablando de patologías, ni síntomas, ni aspectos disfuncionales en el desarrollo del adolescente).

Por ejemplo, podemos hacer coaching para que aprenda a gestionar mejor sus emociones (como pueden ser la ira, el enfado, la frustración), para que pueda relacionarse mejor con los amigos, cuando existen problemas de comunicación con los padres, indecisión en el tema de los estudios y futuro laboral, etc. Para que pueda estar más tranquilo y concentrarse mejor en clase, etc. Todo ello son objetivos que, habitualmente, se pueden conseguir a corto plazo.

El proceso de coaching busca alcanzar objetivos y/o encontrar soluciones a problemas concretos. Y el aprendizaje es el principal camino para lograrlo.

En psicoterapia el objetivo no es tan concreto y específico. Podemos estar hablando de problemas de autoestima, ansiedad generalizada, impulsividad, depresión. Los procesos para lograr el bienestar deseado suelen ser un poco más largos ya que se hace necesario ahondar en el autoconocimiento y en la forma que cada uno de nosotros enfrenta las diferentes situaciones que van aconteciendo en la vida. También suele ser necesario profundizar en los sistemas de cada uno (la familia, el instituto, etc.) para ver se está dando algún desorden que influya en el malestar actual.

El proceso, tanto si es de coaching como si es de psicoterapia, se establece a partir de las necesidades que este adolescente y la familia manifiestan. Nos enfocamos siempre en aquello que se puede mejorar y desarrollar, en buscar el talento natural y la propia sabiduría interna que todos tenemos y que nos indica cuál es el mejor camino para cada uno de nosotros.

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