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¿Autoestima o autoconfianza?

A menudo vienen a verme padres y madres preocupados porque ven a sus hijos con la autoestima baja. Incluso cuando ya somos adultos solemos argüir que tenemos una baja autoestima para justificar que no nos atrevemos a hacer algunas cosas determinadas o que la vida no nos va tan bien como querríamos. En realidad,  la mayoría de las veces, estamos hablando de autoconfianza.

imagen de Virginia SatirLa autoestima es un concepto que creó Virginia Satir, una de las grandes terapeutas familiares de la historia, en los años 70, y  tiene que ver con nuestra propia esencia, con nuestra calidad de humanos. Es decir; “me puedo valorar por el simple hecho de estar aquí y no necesito hacer nada más para encajar, para que me quieran”. Los bebés lo saben pero la “sociedad” les enseña a que tienen que hacer algo más para ser aceptados.

Cuando hay que hacer algo más, es cuando se ponen en juego las capacidades y habilidades de cada uno. Si no se está en un entorno que facilite el desarrollo de dichas capacidades empezaremos a no confiar en que podemos, es decir, nuestra autoconfianza empezará a fallar ya desde pequeños.

  • Autoconfianza. Tiene que ver con la capacidad y la habilidad para hacer algo
  • Autoestima. Tiene que ver con el “yo soy” entendido como sistema vital, como nuestra esencia. Y esto suele servir de coartada perfecta para no actuar, para no cambiar las cosas. Solemos decir; “no puedo hacer tal o cual cosa porque tengo la autoestima baja, o mi hijo no se atreve, no hace, etc. porque tiene la autoestima baja”.

La buena noticia, si podemos distinguir estos dos conceptos, es que se abren múltiples posibilidades muy concretas para vencer los obstáculos que se nos van apareciendo y actuar (a no ser que nos guste poner la autoestima como coartada).

Cierto es que cuando tomo riesgo haciendo algo y lo logro mi autoconfianza aumenta y de forma indirecta también mi autoestima ya que están íntimamente relacionadas sin ser lo mismo.

Dicho esto, más que analizar por qué muchos niños y adolescentes tienen baja la autoestima vamos a centrarnos en qué puedes hacer desde casa para ayudarlos a lograr una mayor autoconfianza y por tanto una más alta autoestima.

Y me voy a centrar en el tema hablando de la autonomía. A cualquier persona (tenga la edad que tenga) le aumenta la autoconfianza cuando ve que es capaz de hacer determinadas cosas por su cuenta.

Podemos decir que ser autónomo (entendido como la capacidad que tenemos de actuar por nosotros mismos y darnos cuenta de ello) es un paso importante e imprescindible para tener una sana autoconfianza.

¿Qué puedes hacer para que tu hijo/a tenga autonomía?

Si entendemos que ser autónomo quiere decir, entre otras cosas, ser responsable de los propios actos y asumir sus consecuencias, que implica aceptar que podemos cometer errores y equivocarnos. La forma de acompañarlos en su proceso de maduración personal para que sean niños y adolescentes autónomos será dándoles responsabilidades y confiando en que son perfectamente capaces de llevarlas a cabo. Educarlos para que asuman estas responsabilidades reforzará su capacidad de esfuerzo y superación ante las dificultades y los convertirá en adultos flexibles y con confianza en sí mismos.

¿Por qué te cuesta tanto pedirle a tu hijo/a que se haga cargo de alguna cosa en casa?

  • Sentimientos de culpa por no pasar suficiente tiempo con ellos.
  • No saber decir NO , tal y como expliqué en el artículo “Los No que ayudan a crecer”.
  • Cuando le pido a mi hijo/a que haga algo que en ese momento no le apetece pueden generarse situaciones de conflicto y discusiones.
  • Pienso que no me va a querer tanto si le obligo a hacer sus tareas.
  • Ya va muy apretado de tiempo, cómo voy a pedirle además que haga…

¿Te es familiar alguna de estas frases?

Estas y muchas más son las excusas que soleis poner los padres para justificaros cuando no os mantenéis firmes a la hora de exigir responsabilidades a vuestros hijos.

Todo es muy comprensible, ya que la sociedad de hoy en día exige tanto que se hace muy difícil seguir exigiendo en casa, pero atención porque podrías estar sobre protegiendo a tu hijo/a y esta es una de las principales fuentes para socavar la autoconfianza.

Pedirles responsabilidades adecuadas a su edad, no es tan difícil, ni tan “duro”. Empieza cuanto antes mejor y ves aumentando el grado de dificultad a medida que crecen y que sus competencias van aumentando

Cada edad responsabilidades diferentes.

De 2 a 3 años:

  • Lavarse las manos solo/a.
  • Ayudar a ordenar los juguetes.
  • Poner la ropa sucia en el cesto
  • Poner los cuentos en la estantería
  • Ayudarte a dar de comer a vuestra mascota.

De 4 a 6 años:

  • Pueden vestirse y desvestirse solos.
  • Ayudar a poner y quitar la mesa.
  • Empezar a barrer el suelo.

De 7 a 9 años:

  • Prepararse la mochila para el cole
  • Empezar a ordenar la habitación.
  • Sacar la basura
  • Guardar parte de la compra
  • Alimentar a las mascotas
  • Doblar y guardar la ropa

De 10 a 12 años:

  • Pueden empezar a hacer pequeñas compras solos (el pan, etc.)
  • Puede ser responsable de alguna de las tareas caseras (fregar platos,limpiar el baño, la cocina, etc.).
  • Pasear al perro

De 13 a 17 años:

  • Pueden participar de forma equitativa en las tareas de casa.
  • Pueden ir solos a los sitios y empezar a utilizar medios de transporte sin ser acompañados por un adulto

Si quieres muchas más ideas puedes consultar esta imagen inspirada en el “método Montessori” donde aparecen más opciones:

imagen tabla montessori

Seguiré profundizando en el tema de la autoestima en próximos artículos y en cómo el sentimiento de culpabilidad muchas veces bloquea a los padres a la hora de pedir más responsabilidades a los hijos.

Mientras tanto anímate a introducir pequeñas tareas y responsabilidades en la vida de tu hijo/a, aunque al principio proteste verás qué bien se siente cuando logre cumplir con sus responsabilidades. Y tu, ¿tienes algún sistema que te funcione para que tus hijos hagan las tareas de casa? compártelo con nosotros.

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