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¿Mi hijo es adicto a las nuevas tecnologías?

Nuevas tecnologías, móvil, internet, juegos en línea, etc. todo sirve para expresar la preocupación que muchos padres manifiestan a menudo sobre sus hijos, sobre todo jóvenes y adolescentes, a los que ven todo el día enganchados al móvil o a la pantalla del ordenador o la tablet.

La pregunta que suelen hacerme es ¿tendrá mi hijo/a adicción?

La verdad es que la respuesta no es nada sencilla. Las denominadas adicciones tecnológicas (tecnologías de la información y comunicación o, lo que es lo mismo, TIC) aunque despiertan mucha alarma social puesto que es habitual escuchar y leer en los medios de comunicación que algunas TIC son muy adictivas, son difíciles de diagnosticar como adicción. Lo que sí existe de forma extendida es un mal uso de las mismas, lo cual aunque es preocupante nos deja la puerta abierta a poder educar para generar un buen uso.

Distinguiendo TIC.

Lo primero que debemos hacer es distinguir de qué estamos hablando.

  • Teléfono móvil.
  • Videojuegos y MMORPG (juegos de rol on-line denominados “Massively multiplayer Online Role-Playing Games”).
  • Redes sociales.

Tal y como podemos leer el el libro publicado por Xavier Carbonell y otros autores “Adicciones tecnológicas: qué son y cómo tratarlas el uso problemático de Internet puede darse en personas de cualquier edad, pero en el caso de los jóvenes y adolescentes el mayor riesgo se encuentra en el teléfono móvil.

¿Qué significa el móvil para los adolescentes y jóvenes?

Podría decirse que cuando reciben el primer móvil se crea un ritual de paso de la vida infantil a la adolescencia y juventud, de alguna forma se inicia la independencia social. Es decir, se emancipan de los padres (aunque solo sea de forma simbólica). El teléfono se convierte en un objeto personal que les ayuda a obtener una cierta identidad, un sentido de sí mismos y que a la vez los une con su grupo de iguales.Y aunque al principio los padres puedan tener un cierto control sobre el dispositivo, no deja de ser una primera barrera que los aleja y los hace, en cierta medida, independientes.

Si pensamos en el concepto adicción lo que se está discutiendo es que en realidad lo preocupante no son tanto las horas que pasan enganchados al móvil o a las diversas pantallas sino el hecho de no poder soportar la sensación de estar desconectado o sufrir por el miedo a perderse alguna cosa importante.

Signos de alarma

Hay que estar atento y en caso de que alguno de estos puntos se dé repetidamente actuar de inmediato.

  • Si están conectados gran parte del tiempo libre (si se les dejara no harían otra cosa).
  • Insisten de forma intensa, incluso con ira para manifestar su deseo de conectarse.
  • Presentan un gran malestar cuando no están conectados.
  • Como padre o madre tienes grandes dificultades para limitar el uso de las TIC, te supone discusiones constantes pactar el tiempo y el uso del móvil, internet, etc.
  • Si el problema se da sobre todo en los juegos en línea y en las redes sociales.
  • Si tu hijo/a empieza a tener problemas de atención o baja el rendimiento escolar.

¿Quién corre mayor riesgo?

Especialmente susceptibles son los adolescentes con:

  • Dificultades para hacer amistades en el mundo real (con una gran dosis de timidez).
  • Problemas emocionales.
  • Una baja autoestima.
  • Una gran desmotivación o que suelen aburrirse con facilidad.
  • Alguna situación conflictiva en su presente; con la familia, con los amigos, etc.
  • Tendencia a refugiarse en su mundo.

En el próximo artículo hablaré sobre algunas pautas para reducir el uso de las TIC en niños y adolescentes.

Parte de la información que aparece en este artículo está basada en las recomendaciones que se pueden encontrar en el libro: Adicciones tecnológicas: qué son y cómo tratarlas” de Xavier Carbonell.

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