Niños

Los niños son los adultos del mañana. Por ello, en la medida en que se respete su esencia y su yo interior conseguiremos adultos equilibrados, con capacidad para desarrollar todo su potencial.

¿Qué se trabaja en las sesiones con niños?

La metodología que utilizo con niños se convierte en un proceso de acompañamiento en la crianza, educación y desarrollo de los mismos, centrándose en los aspectos emocionales y de comunicación.

Los niños hoy en día pueden estar enfrentándose a una inmensa presión. En muchos casos se espera de ellos que:

  • Saquen buenas notas.
  • Se “porten bien” en el colegio y en casa.
  • Realicen múltiples actividades extraescolares para que tengan una “formación” más completa.
  • Se relacionen tanto con la familia como con su entorno social de forma extrovertida y alegre (si no, ¡parece que algo pasa!).

Cuando no cumplen con todas estas expectativas, cuando no llegan a todo puede surgir una baja autoestima, pensamientos negativos, pérdida de motivación…

Las sesiones de acompañamiento pueden aportarles una buena gestión de las emociones y adquisición de recursos que les ayuden a mantenerse en equilibrio y con un alto nivel de bienestar frente a los requerimientos y las expectativas externas.

¿Cuándo puede se bueno que  los niños vengan a las sesiones?

A partir de 5/6 años (antes se puede contemplar un acompañamiento trabajando con los padres), cuando se dan casos de:

  • Conductas preocupantes: Miedos que paralizan, ansiedad, falta de concentración, problemas de introversión, timidez, baja autoestima, desmotivación, conflictos sociales (problemas en las relaciones con los demás, son agresivos, engañan o mienten a menudo, no hablan con los demás niños, no juegan con otros), no atienden a los límites que se le plantean desde el adulto, rivalidad entre hermanos.
  • Situaciones extrañas que no lográis identificar. Si como padres notáis o creéis que hay un problema pero el niño no quiere hablar de ello. Suele darse en casos de bullying.
  • Cuando es víctima de bullying (acoso escolar). En estos casos se necesita reforzar la autoestima, aprender a poner límites y decir “No”, a tener seguridad y confianza en uno mismo.
  • Adquisición de habilidades sociales. Cuando queréis (porque pensáis que es lo más adecuado para él/ella) que haya un cambio en el comportamiento de vuestro hijo/a y además que aprenda nuevas habilidades como empatía, comunicación interpersonal, etc.
  • Situaciones conflictivas puntuales. Si os habéis divorciado y vuestro hijo no lo acaba de aceptar. Nacimiento de un hermano/a. El duelo de algún familiar cercano, etc.
  • Cuando os sintáis desorientados o perdidos en vuestra labor como padres. Siempre que consideréis que hay alguna cuestión que os preocupa y no sabéis muy bien cómo abordarla.

¿Qué puedo hacer   por tu hijo/a?

A través de las sesiones los niños reciben apoyo emocional, adquieren herramientas llevando a cabo aprendizajes que les permitirán afrontar los retos que la vida les va planteando de forma positiva, facilitando su desarrollo y crecimiento de forma saludable.

Con un buen acompañamiento  y el imprescindible respeto y amor de los padres, los niños pueden:

  • Desarrollar una mayor confianza, una mayor autoestima, automotivación y una mayor autonomía.
  • Fortalecer los circuitos cerebrales para dominar la angustia.
  • Asimilar los conocimientos con más eficacia

¿Cómo se hace una sesión?

Normalmente una sesión tiene una duración de entre cuarenta y cinco minutos y una hora. Trabajamos con los niños a solas (siempre que a ellos les parezca bien) para que se encuentren en un espacio neutro con los mínimos condicionantes posibles y donde se pueda expresar con total libertad, a través del juego, del dibujo, del baile, del movimiento de su cuerpo para que, de forma alegre y distendida, adquiera todas las herramientas necesarias para desarrollar todo su potencial.

Al inicio del proceso siempre realizamos una primera sesión con los padres, que luego se va repitiendo periódicamente en función de la duración del proceso.

En cualquier caso, la  aproximación al niño, la manera de estar con él se basa en el respeto por sus emociones, su mundo interior y su desarrollo lo más pleno y armonioso posible.

De cada sesión se informa a los padres sobre la evolución y el camino recorrido.

¿Cuánto dura un proceso con un niño/a?

No hay un número determinado de sesiones. Depende de cada persona, pero en general se intenta que sean procesos cortos (entre 5 y 10 sesiones). Las sesiones pueden ser tantas como el niño/a precise.

Coaching vs psicoterapia

La pregunta habitual suele ser: ¿en qué se diferencia un proceso de coaching de la psicoterapia y cuándo utilizar uno u otro?.
Aunque existen múltiples argumentos y explicaciones, en base a mi experiencia, diré que muchos recursos son coincidentes y el resultado final que se busca sería el mismo, el máximo bienestar y desarrollo del niño.

Para mí, la diferencia radica en que en coaching trabajamos para lograr un objetivo muy concreto que se determina en el inicio del proceso y que además tiene que alcanzarse en un periodo de tiempo determinado.
El punto de partida, tanto en el coaching como en la psicoterapia que llevo a cabo, suele ser alguna cosa que no funciona, (no estamos hablando de patologías, ni síntomas, ni aspectos disfuncionales en el desarrollo del niño).

Por ejemplo, podemos hacer sesiones para que el niño aprenda a gestionar mejor sus rabietas y enfados, para que pueda relacionarse mejor en el colegio cuando existen problemas con los amigos, etc. Para que pueda estar más tranquilo y concentrarse mejor en clase, etc. Todo ello son objetivos que, habitualmente, se pueden conseguir a corto plazo.

El proceso de coaching busca alcanzar objetivos y/o encontrar soluciones a problemas concretos. Y el aprendizaje es el principal camino para lograrlo.

En psicoterapia podemos estar hablando de problemas de autoestima, ansiedad generalizada, impulsividad, depresión. En los procesos de psicoterapia, para lograr el bienestar deseado, se hace necesario ahondar en el autoconocimiento y en la forma que cada uno de nosotros enfrenta las diferentes situaciones que van aconteciendo en la vida. También suele ser necesario profundizar en los sistemas de cada uno (la familia, el colegio, etc.) para ver se está dando algún desorden que influya en el malestar actual.

El proceso, tanto si es de coaching como si es de psicoterapia, se establece a partir de las necesidades que este niño y la familia manifiestan. Nos enfocamos siempre en aquello que se puede mejorar y desarrollar, en buscar el talento natural y la propia sabiduría interna que todos tenemos y que nos indica cuál es el mejor camino para cada uno de nosotros.

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